Todos dejamos rastros en la vida, cuando de una manera u otra nosdesvanecemos. Y es algo que parece nos ocurre a todos. No sé si es o noborgiano (acaso sí) pero todos somos materia del olvido. Y sólo esaspistas o rastros salvan, a veces, lo casi insalvable. Así hallé estasnotas de desventura de la vida final de Aníbal Turena, que escribiócuando remontaba el río Paraná sin un destino cierto.