En este relato en dos partes, Melville contrasta dos mundos opuestos: la vida despreocupada y hedonista de un club masculino en Londres —el llamado ''paraíso de los solteros''— y la dura, casi infernal rutina de las jóvenes trabajadoras en una lúgubre fábrica. Presentando juntas estas historias, el autor expone desigualdades sociales y de género.