La poesía de Gioconda Belli (Managua, 1948) lo tienetodo: emoción, sensualidad, compromiso, ironía…,, y nada de ello falta en este nuevo libro. Sus versos, profundos y sugerentes, se leen como si pudierantocarse con las manos y su infatigable militancia enel feminismo, «si eres una mujer fuerte / prepáratepara la batalla, / ampara, pero ampárate primero», osu defensa de las personas que sufren la injusticia,esas que saben que «nada de lo que digan será usado asu favor», los llenan de sentido. El pez rojo que nada en el pecho es también una radiografía de la pareja, pero no idealizada como «la isla que jamás tocaránlos huracanes», sino entendida como un trabajo de dos, una conquista diaria. Y esta vez se añade a su mirada la nostalgia que da la edad, en un momento en queya se empieza a ver con otros ojos «tan corta la vida, tan rápida» y donde es más importante que nunca encontrar momentos para la calma, la felicidad y la belleza: «nada se parece menos a la muerte que la música». Una obra intensa y muy poderosa. BENJAMÍN PRADO