Augusta Semaphore, de cincuenta y tres años, y su hermana Prudence, diez años menor que ella, viven en la pensión regentada por la señora Wilcox y su insignificante marido. La juventud se les pasó bajo la sombra de su padre, un estricto coronel que no les permitía disfrutar de nada, ni siquiera leer libro alguno que no fuera religioso. Ojalá pudiera volver a ser joven... Y un día, su deseo se hace realidad: ve en un periódico el anuncio de un agua de la Fuente de la Juventud, que tanto buscó Ponce de León en Florida sin hallarla. La compra... y toma más de la cuenta y entonces, sucederá lo increíble.