Antes de convertirse en rey, Arturo era comandante de la caballería Sármata y su mayor deseo era obtener la libertad para sus hombres y dejar así de servir al Imperio Romano. Para ello, él y sus caballeros de la Mesa Redonda deben llevar a cabo una última misión en territorio enemigo. Allí Arturo conocerá a la hermosa Ginebra y juntos lucharán por la libertad.