El susurro denota un ruido lķmite, un ruido imposible, el ruido de lo que, por funcionar a la perfección, no produce ruido, susurrar es dejar oķr la misma evaporación del ruido: lo tenue, lo confuso, lo estremecido se reciben como signos de la anulación sonora.Y en cuanto a la lengua, æģede susurrar? Como palabraparece ser que sigue condenada al farfulleo, como escritura, al silencio y a la distinción de los signos:de todas maneras siempre quea demasiado sentido paraque el lenguaje logre el placer que serķa el propiode su materia. Pero lo imposible no es inconcebible:el susurro de la lengua constituye una utopķa. æQué clase de utopķa? La de una mśsica del sentido. La lengua, susurrante, confiada al significante en un inaudito movimiento, desconocido por nuestros discursos racionales, no por ello abandonarķa un horizonte de sentido: el sentido, indiviso, impenetrable, innominable,estarķa, sin embargo, colocado a lo lejos, como un espejismo…, el punto de fuga del placer. Es elestremecimiento del sentido lo que interrogo al escuchar el susurro del lenguaje, de ese lenguaje que es,para mķ, hombre moderno, mi Naturaleza.