Cheng Daqi, un hombre hecho a sí mismo, que tuyo que mancharse las manos de sangre para convertirse en el jefe de la mafia de Shanghai entre los años 30. Cuando se inició la Segunda Guerra Mundial y los japoneses invadieron de nuevo el país, muchos fueron los que huyeron del caos, pero este criminal antepuso su lealtad al país y acabó implicándose en la política para desequilibrar la lucha de poder entre diversas e influyentes figuras locales de la época.