Tres importantes novelas del quiteño Javier Vásconez bastarían para fijar su lugar en el canon de la literatura latinoamericana contemporánea: El viajero de Praga (1996), La sombra del apostador (1999) y La piel del miedo (2010). En El viajero de Praga, Vásconez cumple la fantasía lograda por pocos escritores, aunque soñada por una legión, la de conseguir que uno de sus personajes se desdoble más que en Kakfa, en Josef K, presentando al doctor Kronz, que junto a Maqroll el Gaviero, de Álvaro Mutis, y otro doctor, Farabeuf, de Elizondo, es uno de los personajes literarios nuestros que con toda seguridad sobrevivirán a sus creadores.