Fue en París, justo antes de finales del siglo XIX, donde George Enescu comenzó a componer prolíficamente, pero solo en los últimos años han surgido varias de estas partituras. El Quinteto para piano en re mayor es una de esas obras, perdida durante décadas, pero que demuestra ser una pieza robusta y elaborada que refleja la influencia de Brahms. La afición de Enescu por las combinaciones instrumentales inusuales es otro tema de este álbum, como el Prélude et Gavotte para violín, violonchelo y dos pianos, y la elocuente Pastorale, Menuet triste et Nocturne para violín y piano a cuatro manos. Aubade es el único trío de cuerdas de Enescu, y la siempre popular Rapsodia rumanaNo. 1 en el arreglo para piano y quinteto de cuerdas cierra el programa con broche de oro.