Los personajes de estos seis relatos habitan en un territorio liminar: paisajes fronterizos, islas que cambian cíclicamente de bandera, parajes en lo que todo parece provisional, casas en construcción, o el límite irresoluto entre el amor y el desamor, la vida y la muerte, la plenitud y el desencanto. A su alrededor, hay cavidades, cuevas y abismos, a veces imaginarios, y otras, una hendidura profunda en la tierra o en la carne. La autora se asoma a través de estos huecos a aquello que corre bajo la superficie desgastada de los afectos, desde las mínimas asimetrías y ambigüedades que agrietan las relaciones hasta la felicidad perdida, iluminando con su prosa descarnada los sentimientos más incómodos y desconcertantes con los que traficamos día a día.