Leonmanso es uno de esos tipos que tienen un Gran Problema, una Diferencia Abismal, una Fuga Permanente por donde se derraman canciones que son la mezcla de dos cosas: un material parcialmente drenado y una imaginación sin límite para espantar la gravedad del asunto. No lo digo porque lo conozca, Llure es tranquilo y amistoso; lo digo porque, a nada que te despistes, estas canciones barnizadas de inocencia infantil te hacen caer de espaldas. Allá dentro, en el interior de su cabeza, hay un Tema Pendiente y nosotros estamos aquí para disfrutar de la estrategia de cómo lo maneja; a saber, con una música lúcida y divertida que siempre da gusto escuchar. ¿Cómo es posible? No lo sé. El caso es que he visto circular sus discos por muchas fiestas con la misma fluidez que el vermú con sifón. Y ahora hace otro, escuchémoslo. Da la impresión de navegar por un río de lava en una lancha de plomo con total tranquilidad, haciendo fotos mirando el móvil y contando chistes. Al fondo un punto de luz hacia una selva luminosa donde nos esperan los árboles y los animales salvajes que se quedar án completamente indiferentes ante nuestras pintas de exploradores, entretenidos y, hasta cierto punto, cansados de tanta aventura. Pero con tanta suerte que llegamos a una cabaña de bambú al lado de una cascada donde unas hojas enormes nos protegen de la sirena.