Este libro, el más personal y político de Macfarlane, consigue desbordar cualquier género y clasificación. En él reúne: historia cultural y natural, reportajes, viajes y escritura sobre la naturaleza, con una brillante prosa poética, y explora una idea transformadora: que los ríos no son mera materia para el uso humano, sino seres vivos, y que deberían ser reconocidos como tales tanto en la imaginación como ante la ley. A partir de encuentros con activistas medioambientales y comunidades indígenas y a su paso por paisajes en peligro, Macfarlane desafía cómo concebimos la naturaleza y nos relacionamos con ella, entretejiendo todos estos viajes con la historia del frágil arroyo que fluye a una milla de su casa y la suya propia.