Jim se mudó a USA a finales de los 90 desde su Inglaterra natal con la intención de hacerse esencial para la escena musical de Chicago. Veinte años más tarde, ha contribuido a un volumen asombroso de proyectos tanto en Chicago (Jeff Tweedy; Tortoise; Eleventh Dream Day; Brokeback) como más allá (Richard Thompson; Laetitia Sadier; Michael Chapman; Steve Gunn; Joan Shelley; Nap Eyes). El lanzamiento en 2017 del maravilloso Wintres Woma, su primer álbum en solitario, sonaba como si James ya quedara satisfecho con él, al reconciliar su experiencia personal y musical como niño de Gran Bretaña y hombre de América. Ever-Roving Eye es su segundo LP, y mientras el primer disco estaba más firmemente anclado en la tradición sonora del revival más interesante del folk de los 70, el nuevo se embarca en un recorrido más amplio por la tradición británica, las bandas sonoras de películas de terror, una psicodelia recatada y más elementos de folk-rock. El resultado es un disco aún más elaborado, astuto, reflexivo y confesional que su predecesor.