En este nuevo disco, Tamino adopta un enfoque más conceptual a la hora de escribir canciones. En sus propias palabras, sintió 'una tremenda necesidad de construir un altar metafísico para lo que se había perdido'. El resultado final, aunque a veces ecléctico, se siente como el disco más armonioso que he hecho hasta la fecha, con las 10 canciones unidas por un mismo sentido de honrar y dejar ir'. Grabado en estudios de su Bélgica natal y de su nuevo hogar en EE.UU., trabajó con PJ Maertens, colaborador desde hace muchos años, entre otros, y sigue uniendo su herencia musical y sus antepasados con influencias clásicas contemporáneas, poniendo en primer plano su forma de componer canciones y su trascendental voz. Mitski participa en el álbum con 'Sanctuary'.