Escribir sonatas para guitarra en el siglo XX supone tomar una posición clara: reafirmar la importancia de un género y una forma que muchos consideraban anticuados, y reivindicar para la guitarra el estatus de instrumento apto para la experimentación tímbrica y formal. Este es el caso de Alberto Ginastera, que esperó cuarenta años antes de abordar la guitarra y sus características. Este es también el caso del serbio-estadounidense Dušan Bogdanovi?, que fusiona diferentes estilos, como el contrapunto antiguo y las técnicas de improvisación renacentista, con el jazz y la música étnica. Y con Miklós Rózsa, famoso compositor de música de cine, que entiende el experimentalismo en conexión con la tradición.