Las dos primeras décadas del siglo xxi nos trajeron la crisis financiera mundial de 2008-2009 y la pandemia de COVID-19 de 2020-2021. Ambos shocks llevaron a importantes reestructuraciones corporativas, y todavía vemos de forma rutinaria anuncios en la prensa financiera sobre adquisiciones, bonos chatarra, reestructuración financiera, ofertas públicas iniciales, quiebras y derivados. Además, están los nuevos reconocimientos de opciones “reales”, capital privado y capital de riesgo, hipotecas subprime, rescates y diferenciales de crédito. Todo ello ha provocado que tanto la teoría como la práctica de las finanzas corporativas hayan avanzado a una velocidad poco común a la que la enseñanza debe seguir el ritmo, y le han impuesto nuevas cargas que debe cubrir.