Grabado en las mismas sesiones que Marauder junto a Dave Fridmann, estas cinco canciones fueron emergiendo y formando un cuerpo de trabajo en si mismas con una narrativa y una fluidez entre ellas que se aprecian en este EP. El resultado es una nueva postal vívida y fresca y que supone una continuación a la energía visceral y contagiosa que se encontraba en Marauder. Reflejando al título del EP, la portada está ilustrada por una serie de imágenes perdidas, recuperadas de una comisaria abandonada en Detroit.