Manuel Raboy, que firmaba su trabajo como Mac Raboy,inicia en este libro su larga andadura de casi veinteaños al frente de las páginas dominicales de Flash Gordon, en sustitución de Austin Briggs. Dibujante deformación clásica, procedente del comic book, donde había ilustrado a personajes como Green Lama, Doctor Voodoo y, sobre todo, Captain Marvel Jr, su estética luminosa y las proporciones áureas de sus personajes remiten de inmediato al creador del personaje, Alex Raymond. Flash Gordon, Dale Arden y la infinita sucesión de hermosas reinas y princesas que aparecen ahora ysiempre en el título recuerdan la belleza de la serie en los mejores momentos de su creador. Ayudado porun colorido deslumbrante, que ahora el lector español(¿el lector mundial?) puede apreciar por primera vez, Flash Gordon supone una continuidad en el tiempo, la fidelidad a una estética y un acercamiento al mitopor parte de un dibujante que no temió enfrentarse ala comparación.