En los Países Bajos, durante la primera mitad del siglo XIX, la vida musical aún estaba en sus inicios. No existían orquestas de talla internacional, y la línea divisoria entre el aficionado inspirado y el músico profesional aún no estaba clara. Dos músicos, Johann Wilhelm Wilms (1772-1847) y Johannes Meinardus Coenen (1824-1899), desempeñaron un papel importante en el establecimiento gradual de una vida musical profesional.