Década de 1680, Módena y Bolonia: después de siglos de existencia oscura a la sombra del violín, sin nombre, sin forma, sin afinación, sin identidad unívoca y universal, con un retraso de casi siglo y medio respecto a la viola da gamba, Su competidor directo, y más de medio siglo por delante del fagot, el violonchelo se libera de su rol de acompañante y asciende a la dignidad de solista. Petronio en Bolonia y el duque Francisco II de Módena, merecen el crédito de haber dado este impulso decisivo a la historia del instrumento: Petronio Franceschini, fundador de la escuela de violonchelo en Bolonia; Giuseppe Colombi, algunas de sus extrañas Toccatas para violón solo se conservan en Módena; Giovanni Battista Vitali, autor de una decena de Partitas para violone; Giovanni Battista Degli Antonii, el primero en publicar, en 1687, Ricercate sopra il cello ò clavicémbalo; Domenico Galli, de Parma, autor del Musical Trattenimento sopra il cello a'solo, publicado en Módena en 1691 en una bella copia decorada por él mismo, dado que además de violonchelista era pintor; y Domenico Gabrielli, que nos llama la atención porque destaca como el compositor más interesante del pequeño grupo.