Algunos espectáculos son tan trascendentales que pasan al folclore del rock and roll. Cuando Gary Moore subió al escenario de la Baloise Session de Basilea el 13 de noviembre de 2008, fue una experiencia única, mostrando a uno de los nombres más importantes del blues-rock en uno de los escenarios más respetados del mundo. Nadie entre el público esa noche sospechó que el gran bluesman irlandés estaba cerca de su fin. Pero cuando Moore falleció poco más de dos años después, con tan solo 58 años, el espectáculo adquirió una intensidad aún mayor, manteniéndose vivo en la memoria de los asistentes.