El sentimiento se dispersa ante nuevos comienzos. No hay nada en la música de Juan J. Colomer (Alzira, 1966) que no hable de ello: lo que enuncia, lo que calla, lo que no oculta del todo viene a intervenir como el primer día entre quienes escuchan. él. Los pasajes luminosos pertenecen a la manera franca en que se plasma una idea y a sus desvíos, donde aparece sin velos, tan esenciales como la oscuridad que, de vez en cuando, la habita. Ambas son aperturas a lo que es su trabajo. Buscamos vías de acceso al presente y al pasado, a pequeños trozos del mapa, al territorio abandonado o a la memoria, a las contradicciones que interroga. Aunque esta vez se titula 'génesis', Colomer modula un pensamiento sin origen ni fin, dentro de un discurso perpetuamente reiniciado.