El nuevo icono new romantic de la costa oeste, Riki, está de vuelta vía Dais Records con su segundo simulacro de pitch-perfect synth-pop, Gold, donde la cantante refina su don para combinar melodías ensoñadoras y sonidos de baile atmosférico, ampliando una paleta de sonidos y emociones que poco a poco va trascendiendo a su panteón de influencias ochenteras: de Saâda Bonaire y Strawberry Switchblade a Bryan Ferry, Bananarama y más allá.