Los últimos años han sido extraordinarios para Ryley Walker. Su segundo álbum, 'Primrose Green', recibió encendidísimas críticas de medios como NPR, Village Voice, Uncut o Mojo, a la vez que le hacía ganarse la admiración de músicos como Robert Plant, fan declarado, o la leyenda del double-bass Danny Thompson, junto a quien Ryley se embarcaría después en una gira inglesa. Una intensa gira por sus USA natales le sirvió como perfecta oportunidad de trabajar en ideas que acabarían cristalizando en este su tercer álbum de estudio: 'Golden Sings That Have Been Sung'. Un album repleto de canciones que suenan a clásico desde su primera escucha. 'The Roundabout' representa un simbólico retorno a Chicago. La íntima 'The Halfwit In Me', quizás la que mejor refleja sus sesiones junto al multi-instrumentista de Wilco y productor Leroy Bach. 'Funny Thing She Said', el valiente estudio de una separación sobre una orquestación asombrosa. La explosiones melódicas a cámara lenta de 'A Choir Apart'. Las imágenes surrealistas, como de proyector estropeado, de 'I Will Ask You Twice'. O esa maravilla que cierra el álbum, 'Age Old Tale', que muta de un ensueño a la Alice Coltrane a un arrebato sostenido al alcance de muy pocos artistas de nuestro tiempo.