Pasión, inventiva, sentimiento, fuego, amor por la melodía. El encuentro entre el guitarrista Adriano Viterbini y el contrabajista Enzo Pietropaoli es un respiro intenso, una experiencia de intercambio musical. La música surge de fragmentos escritos a lo largo del tiempo y de sugerencias muy diferentes, coherentes por un lenguaje, por una cohesión y, sobre todo, por una confianza mutua alimentada por pasiones comunes.