Vuelve Rubén Pozo, vuelven las guitarras afiladas y vuelve el rock. Con una fórmula tan sencilla como efectiva, reaparece con un álbum de esos que pegan directo en el corazón: sin rodeos, a golpe de guitarras y estribillos burbujeantes. Cinco años después de iniciar su camino en solitario, entrega Rubén un álbum sin fisuras, sólido, convincente. Generoso también, y rebosante de eso que los especialistas llaman actitud, un intangible que define a la perfección la forma que tienen tipos como Rubén de enfrentarse a la música y particularmente al rock.