La sociedad española ha demostrado ser enormemente participativa enmomentos concretos, pero tiene muchos problemas para crear redes yacumular el capital social que permita sostener la reivindicación y laprotesta. Nuestro sistema político, por añadidura, tampoco facilita laparticipación, sino que la desalienta. Sin embargo, desafeccióninstitucional no equivale a desapego político.Muchos autores se están preguntando cómo mueren las democracias otrosintentan pensar cómo salvarlas. Este libro nos enseña por dónde puedenir los caminos de la participación en el mundo global y cuáles son lasnuevas sendas que se van dibujando. Estamos convencidos que para salvarla democracia hace falta más democracia, y eso pasa por una mejor ydiferente participación de la ciudadanía, que optimice la revolucióntecnológica de nuestros días y mantenga su pulso reivindicativo en lascalles.Séptimo título de la serie de cultura «Más Democracia», que ofreceanálisis rigurosos y reflexiones incisivas sobre temas de actualidadpolítica como son la corrupción, el sistema electoral o la financiaciónde los partidos, con el fin de contribuir al enriquecimiento de lacultura democrática.