Cuando Guillermo de Aquitania escribió «Haré un poemade la pura nada» dio origen a la poesía moderna y convocó a un fantasma que todavía sigue rondando por nuestras letras, que se debaten entre dos ideas que soncaras de la misma moneda, la de que la literatura esun trabajo quimérico y la que hace de ella un eco constante de textos previos. Ningún poeta contemporáneoejemplifica mejor el hechizo de la intertextualidadcomo Luis Alberto de Cuenca, por cuyos versos desfilan Gilgamesh y los tebeos, Píndaro y el cine negro, Lope y la literatura fantástica. Este libro da cuenta de estas obsesiones, deshojando la margarita literariadel poeta a través de su perpetuo viaje por el océano de los textos.