Amanda Marshal: 'Empecé a escribir. Y a grabar. Para nadie. Por diversión', explicó la cantautora. 'Me entretuve. Experimenté. Toqué el piano en medio de la noche, convertí mi armario en una cabina vocal. Canté cada parte y bailé en pijama. Grité, reí, lloré y cometí un millón de errores porque ¿a quién le importa? 'Nadie va a escuchar esto'. Mal. Hice un disco.'