Estos diarios de Joaquín Campos están atravesados más que nunca por la experiencia inmediata y un compromiso radical con la escritura. Lo cotidiano marca el camino, y el empeño de convertirse en escritor a tiempo completo es el sustento. Campos se abre paso hacia su meta llevando una vida austera, pero repleta de viajes, un amor inesperado y acompañado siempre de la filosofía que engulle y lo zarandea. Una materia cruda pasada por el tamiz de su mirada lúcida. En sus páginas también aparecen ecos de su labor investigadora sobre el caso Sancho y la necesidad obstinada de alumbrar la realidad sin maquillajes. Hemisferio Grof confirma la radicalidad de un proyecto diarístico que, lejos de la complacencia, explora sin red el filo de lo humano.