La grabación completa de sus obras maestras para violín y la primera caja que documenta todas sus grabaciones. Cuando Gioconda de Vito (1907-1994) se retiró de los escenarios en un concierto en Basilea en 1961, era considerada la mejor violinista de Europa. Para Yehudi Menuhin, era una compañera respetada e igualitaria; David Oistrakh la había invitado al jurado del primer Concurso Chaikovski en Moscú, y Furtwangler hablaba de ella con gran entusiasmo y admiración. También la acompañó al piano cuando ella, la católica devota, actuó en Castel Gandolfo en 1953 a petición del Papa Pío XII. Y más tarde, también en el Vaticano. Pero a los 54 años, en la cima de su fama, puso fin a su carrera porque sintió que ya no podía cumplir con los altos estándares de calidad musical que se había impuesto. Por eso sus grabaciones para radio y estudio son tan escasas. Bach, Beethoven y, sobre todo, Brahms fueron el centro de sus interpretaciones, pero también sentía una profunda devoción por la música de cámara. Todas sus obras grabadas, incluidas las que grabó con Menuhin y Furtwängler, se incluyen en este set de diez CD.