Del rico panorama musical de principios del siglo XVI nace un repertorio que exalta el mundo vegetal incluido en el vasto horizonte geográfico que se extiende desde las verdes praderas repletas de flores hasta los pastos de montaña donde pastores y pastoras devuelven juguetonamente el eco de sus voces. de sus propias voces. Alusiones, onomatopeyas, refranes y refranes, máximas, anhelos de amor, juegos y danzas sobre melodías antiguas germinan de citas de rosas, jardines, bosques umbríos, cipreses, laureles triunfantes, habas y habas. Una música que, a través de palabras sencillas (en lengua vernácula, la lengua del Renacimiento italiano), habla a la fantasía y a la imaginación del oyente, retratando un mundo unitario en cuyo gran teatro todo (el hombre, sus sentimientos y la naturaleza) está interconectado. Este entrelazamiento tan particular de cultura y música en el Renacimiento es interpretado por el conjunto 'Fortuna Reditus' dirigido por Roberto Cascio.