El abogado Ernest Claramunt ha llegado a un acuerdo con la anciana Francesca Puigmajor: a cambio de pagarle una pensión mensual vitalicia, el magnífico piso dela mujer en el centro de Barcelona pasará a ser de su propiedad. Francesca tiene ochenta años. El negocioes seguro, rentable lo dirá el tiempo. Lo malo es que no todo el mundo respeta las leyes, ni siquiera lasrelativas a la esperanza de vida, y que el pasado nos puede explotar en la cara en forma de herencia colateral. Una obra de ritmo ágil, diálogos fluidos, humor negro, giros argumentales imprevisibles y una protagonista principal que deja huella.