No muchos escaladores tienen la fortuna de sobrevivir a una caída de una veintena de metros cuando están colgados en una pared, más, si cabe, si el muro se encuentra en la Patagonia, donde las posibilidades de un rescate rápido están limitadas.Juan Vallejo tuvo esa suerte. El resultado son fracturas numerosas, un neumotórax, operaciones, hierros y tornillos… y muchos boletos para no volver a escalar. ¿Puede un escalador vivir sin paredes por las que moverse, sin montañas a las que ascender?Desde la cama en la que se encuentra postrado, Juan repasa su trayectoria hasta el momento del accidente, a la espera de si habrá para él un después en la montaña. Pirineos, Himalaya, Karakórum, Patagonia, Yosemite, Perú, Groenlandia… desfilan por sus recuerdos, a los que se asoman numerosos compañeros como Juanito Oiarzabal, Alberto Zerain, Edurne Pasaban, Mikel Zabalza, Alberto Iñurrategi…La vida es un viaje y nunca podemos estar seguros de lo que encontraremos tras las curvas cerradas.