En los textos de este libro el lector no va a encontrar una exaltación del humanismo, pues este se piensa desde sus heridas, crisis y lecturas. Tampoco hallará una exposición dogmática y clausurada de lo trascendente, pues se reflexiona desde la apertura y la posibilidad de asombrarnos ante antiguos y nuevos anhelos. Este es un libro cuyas palabras invitan al giro, al desmontaje crítico, a cuidadas redefiniciones y, sobre todo, a intensos diálogos. Aunque los siguientes temas estén en auge y casi en boca de todos aquellos para quienes pensar ocupa tiempo y espacio, las preguntas por la paz y lo sagrado, el arte y la técnica, el pluralismo y la democracia, la dignidad y la alteridad, el lenguaje y la poesía se despliegan en valientes oleadas de inversiones conceptuales que, lejos de resolver esas tensiones mediante nostalgias reaccionarias, ofrecen torsiones de humanismo y trascendencia. En definitiva, este no es un libro de soluciones, pues nace de un diálogo vivo entre profesores y alumnos. Un libro que, desde el amor a la inteligencia que nos dona ese pasado que llamamos filosofía, nos invita a ir despacio, pues tenemos la urgencia de pensarnos sin prisa.