Santiago, cinéfilo, melómano y descreído, regresa a su ciudad para quedarse, jubilado antes de tiempo y sin planes especiales, si esperar demasiado, sabiendo que ya no será esclavo del teléfono del trabajo. Pero en Oviedo le espera una promesa por saldar, la que hizo hace mucho a una amiga que ya no lo es y que pudo ser algo más: la indescifrable y magnética Lola. Como un detective improvisado, Santiago investiga acerca del paradero de Laura, la hija pequeña de Lola, y por el camino se encuentra con las mujeres de su vida, con hermanas y sobrinos, con amigos de siempre y amigos nuevos, aunque también con gente a la que nunca habría querido conocer. Casi sin darse cuenta, se ve envuelto en una trama salpicada de crímenes sin resolver.