La música de Bach se describe a menudo como indestructible, en el sentido de que, independientemente de cómo se interprete o en qué arreglo, su esencia perdura. En el Barroco, era común la práctica de arreglar la propia música o la de otros compositores, y el propio Bach fue un incansable transcriptor y arreglista, utilizando su propia música para múltiples propósitos. Además de ahorrar tiempo y energía creativa, esto brindó a otros instrumentistas la oportunidad de interpretar música de tan alta calidad y valor universal. Esta nueva grabación, sumamente original y amena, presenta obras de Bach transcritas para conjunto de flautas dulces. El conjunto de flautas dulces se basa en una gran tradición de práctica polifónica, que comenzó en el Renacimiento y continuó durante todo el Barroco. La flauta dulce es uno de esos instrumentos con gran atractivo sonoro, que en conjunto puede producir un sonido perfectamente armonioso de singular belleza, con ecos ancestrales. En esta grabación de Collegium Pro Musica, el sonido del conjunto de flautas, que normalmente se asemeja al de un órgano, es superado por una visión que tiende a identificar los diferentes sonidos y personalidades de los intérpretes individuales, todos comprometidos con transmitir una idea de vibrante vitalidad.