Este disco es una verdadera rareza histórica que documenta una colaboración fugaz pero electrizante entre dos íconos del rock psicodélico: Traffic, con su sofisticada mezcla de rock progresivo, jazz y psicodelia, y el legendario Jimi Hendrix, cuyas habilidades con la guitarra no necesitan presentación. Grabado en 1968, en pleno auge de la creatividad musical, este material surge de sesiones informales de estudio donde Hendrix se unió con miembros de Traffic, incluyendo a Steve Winwood. Estas sesiones representan una fusión espontánea de talento puro, sin el propósito de lanzar un disco formal, lo que les otorga una frescura y autenticidad únicas.