Con nada más que una Gibson Les Paul colgada del hombro, un cálido amplificador y un micrófono caliente encendido y listo, Jared James Nichols produce el tipo de rock que rasga, ruge y rueda sin filtro. El cantante, compositor y guitarrista, nacido en Wisconsin y afincado en Nashville, ofrece un doble golpe de voz descarnada, directa desde las tripas.