Con las energías intactas, Taha compuso once canciones junto a Tomas Feterman para su undécimo disco, este. Profundizando en sus raíces, como era habitual. Primero Chaâbi de Algeria, sutil y a la vez complejo. Luego rock, que se apoderó del mundo tras la Gran Guerra y después punk, su guiño, al estilo de los Clash. Finalmente, la electrónica, la revolución musical de finales de siglo pasado. Rachid estaba influido por todos ellos. Youyous, flautas, coros femeninos, riffs metaleros: el franco-argelino, mermado por los abatares paralizantes de una malformación de Chiari, de la que sufría, creaba torrentes, nos invita a bailar con Andy Walhoo, y con Like a Dervish, su 'primera canción en inglés, lo sé, estoy haciendo trampas, mi inglés no es académico' El chico malo del 'Koran alternativo' solía hablar también franco-árabe, que utilizaba tanto para celebrar como para referirse a los maestros judíos (Lili Boniche, Reinette l'Oranaise, Line Monty…), musitando sus boleros orientales como Chérie je t'aime, chérie je t'adore y su amado Bambino.