En 2012, el álbum debut de Jess and the Ancient Ones fue una parte esencial de lo que se conoció como el resurgimiento del rock ocultista. Desde entonces, el progreso de la banda se ha aventurado más allá de esos subgéneros, pero el debut sigue siendo un clásico de culto, con sus melodías de triple guitarra con influencia de la NWOBHM y su entrega vocal furiosa.