Un disco que definitivamente cabe situar entre los más ruidosos y 'grandes' de su trayectoria (no cuesta imaginar estas canciones atronando desde un escenario), pero que es a la vez el más detallado y complejo, fruto de los dos años que el front man Jonathan Meiburg y el productor Reisch han pasado perfeccionando su sonido con la ayuda del batería Cully Symington, los viejos colegas de Shearwater Howard Draper y Lucas Oswald, y sus compinches Jesca Hoop, Abram Shook, y Jenn Wasner.