Las cantadas tardías de José de Torres muestran bien la asimilación, siempre de manera personal y originalísima, de las últimas tendencias musicales. Si en sus primeras cantadas, escritas durante la década de 1710, Torres mezclaba los recitados y arias con otros movimientos procedentes de la práctica hispana de finales del XVII, como coplas, seguidillas, graves, minués, estribillos o fugas, en sus últimas cantadas opta por seguir el esquema estandarizado de sucesión de recitados y arias. Además de ello, la duración y complejidad de las arias se amplía notablemente respecto a sus primeras incursiones en el género.