Con un nombre tan contundente como Junglepussy y un divinismo a la altura, Shayna McHayle es la gran rompe-reglas del rap neoyorquino. Honesta, divertida y freaky, sus rimas son explicitas, audaces y cercanas, y se desparraman libres a partir de un flow confiadísimo que acentúa sus raíces en Brooklyn (sus padres son de Trinidad y Jamaica).