Este extraordinario álbum marca el debut discográfico de la violinista alemana Julia Fischer, así como el comienzo de su extraordinaria asociación con el director de orquesta nacido en Rusia Yakov Kreizberg, La madurez de la selección del repertorio y la deliciosa interacción entre el solista, el director y la orquesta contribuyen a un álbum de debut verdaderamente impresionante. Los conciertos para violín de Khachaturian, Prokofiev y Glazunov se conservan con una belleza atemporal, lo que brinda un testimonio del arte magistral de Yakov Kreizberg, la Orquesta Nacional Rusa y una muy precoz Julia Fischer.