El álbum de King Perry nació de una petición de Perry de que 'quería hacer algo nuevo, algo diferente pero aún en un marco dub'. Y así, armados con influencias tan diversas como synthwave, big beat, drum and bass y electrónica, Boyle y Perry intercambiaron ideas, ritmos y letras en un proyecto que continuó creciendo a medida que se sumaban diversos artistas invitados, lo que resultó en un caleidoscópico y atractivo crisol de ritmos, melodías y voces.