Rojuu ha estado asociado a los sonidos urbanos como una suerte de puente entre el fenómeno trap - o más concretamente de ese subgénero bautizado como sad trap - y aquellos nuevos géneros que todavía estaban por llegar. Kor Kor Lake, el bombazo con el que Rojuu aspira a trascender más allá del terreno de lo alternativo para convertirse en estrella global, es en esencia un disco de pop levantado con las herramientas que caracterizan al género a estas alturas de la película: ritmos sintéticos, bajos gruesos y líneas de sintetizador que aportan las dosis justas de melancolía, ese sentimiento al que todavía seguimos asociando a Rojuu.