A las puertas de los 45, Rosa empieza a ver que nunca ha sido dueña de suvida y siempre ha puesto las necesidades del resto frente a las suyas. Así decide abandonar todo y escapar de su monótona vida para ser dueña de un negocio. Pero por mucho que quiera ese cambio, debe velar padre, sus hermanos y su hija. Rosa descubre que la voluntad propia no es lo único que necesita para cambiar su vida.