eñísimos instantes de dicha. El brillo de la claridad es más brillocuando se contempla desde la oscuridad. Y es, precisamente, desde eseamplio parámetro de la negrura, donde un particular y resuelto manejodel lenguaje, de la voz narrativa y de los registros, logra crearpersonajes libres o condenados, siempre eternos, en unas historiasinesperadas, extraordinarias, violentas y terrenales que se combinanpara mostrarnos el lado más afilado de la belleza. Eljurado, delque formaron parte los escritores Óscar Esquivias, Clara Obligado ypresidido por Fernando Aramburu, otorgó el premio por unanimidad, yresaltó la minuciosidad narrativa y la mirada perturbadora de MarceloLuján, proyectadas en un libro muy persuasivo, que pone de manifiesto uncuestionamiento del idioma y una poética del desarraigo.