Se trata de una memoria compartida de aquella Españade “ni fu ni fa” que “sin haber razones de quererla por sus méritos, tampoco las daba para abominar de ella”. Una memoria dictada y evocada desde los recuerdosde infancia de una baby boomer, aunque capaz de interpelar a aquellos que no formaron parte de esa generación, “la primera con dos cabezas: la propia y la deltelevisor”, y que también pudo tomar distancia de lavida de padres y abuelos, “absorbiendo más el colorante que la sustancia” del nacionalismo español.